El Adiós

Fue súbito.
Sincero.
Inesperado...

Fue todo lo que te hace tú.
Directo.
Razonable.
Encantador...

¿Por qué tuviste que decir adiós?
¿Acaso te dije yo eso?

Tomaste todo y te fuiste... No esperaste y cerraste la puerta... Me dejaste las llaves en las manos pero... ¿De que me sirven? De que sirve saber que puedo abrir una puerta, en la que al otro lado no estarás...

Fuiste cruel.
Ecuánime.
Tan amoroso con cada palabra...

Era casi una disculpa, pero yo se que no lo fue, nunca lo será... Porque no te vas a disculpar por dejarme, y siempre atribuirás tu huída a mi decisión...

Cobarde.

Yo siempre permanecí aquí dando la cara. En fallas y en victorias, en orgullo y en humillación...
Pero tu siempre fuiste orgullo... Yo te hice ser siempre orgullo...

Alejando a cada paso tus pies... Vi como tomabas la perilla, y al pestañear ya supe que estarías del otro lado de la puerta.
Crei verla ligeramente abierta, pero fue la esperanza engañando mis sentidos, fue el amor retumbando por dentro de mi: No te vayas... pero mis labios no se movían, mis pies no se movieron...
No me acerque a la puerta... te deje ir... te vi marchar en silencio...
Apreté la llave contra mi pecho, la atesore como tu último recuerdo...
Y sabía que todo había acabado...
Sabía que todo lo había causado...


Yo te hice decir Adiós...

Comentarios